Las ensaladas tienen la ventaja de que al consumirse,
casi siempre, sin que medie ningún proceso de cocción, conservan prácticamente
intacto su contenido de vitaminas y minerales.
Las recetas de ensaladas pueden prepararse con anticipación, pero deberán conservarse en el frigorífico, en un recipiente hermético o cubierto con una película de plástico. Sin embargo, nunca añadiremos el aderezo hasta unos instantes antes de servir la ensalada.
Las recetas de ensaladas pueden prepararse con anticipación, pero deberán conservarse en el frigorífico, en un recipiente hermético o cubierto con una película de plástico. Sin embargo, nunca añadiremos el aderezo hasta unos instantes antes de servir la ensalada.
Los aderezos para
las ensaladas son muchos, aunque quizás el más extendido en nuestro país, sea a
base de aceite, vinagre y sal. Si el aceite utilizado es de oliva virgen y el
vinagre de vino de Jerez, los resultados serán excelentes, pero hay multitud de
salsas sabrosas que podemos preparar, y que darán a nuestras ensaladas un toque
especial, ya que es importante que se produzca cierta variedad en su
preparación y, con las recetas que te ofrecemos en esta sección, podrás
conseguir que cada día haya en tu mesa una ensalada diferente.
Pasamos a realizar
un breve recorrido por los principales ingredientes que se utilizan en la
preparación de las ensaladas, sin pretender que sea una recopilación
exhaustiva, para aproximarnos a los elementos más utilizados, a sus
características y a aquellas peculiaridades que puedan resultar de interés.
La reina de las
ensaladas es la lechuga. En la actualidad
existen en el mercado numerosas variedades que, procedentes de otros países,
compiten con las variedades autóctonas y, poco a poco, se introducen en
nuestras mesas. La más tradicional es la lechuga de hoja suelta, cuyo sabor no
es excesivamente amargo, y se encuentra en el mercado, sobre todo, entre junio
y noviembre. La lechuga arrepollada, tan extendida como la anterior, tiene unas
hojas muy crujientes y tiernas, y se encuentra fácilmente entre los meses de
abril y octubre. La denominada lechuga romana es de forma alargada, con un
grueso nervio en el centro y hojas finas, y se encuentra casi todo el año en
los mercados. Otras lechugas que se pueden adquirir ocasionalmente son: la
iceberg, que posee unas hojas muy crujientes y carnosas; la lechuga de Borgoña,
variedad de la lechuga arrepollada; la lollo rosso, procedente de la vecina
Italia, que tiene los bordes rojizos y es muy apreciada, y la col china, a
caballo entre lechuga y col, que puede consumirse cruda en ensalada o cocida.
En conjunto, todas las especies hasta ahora mencionadas, coinciden en un alto
contenido de vitamina A, B1, B2 y C.
El resto de los
ingredientes que se pueden utilizar en las ensaladas son bien conocidos por
todos: tomates, zanahorias, berros, rábanos,
cebollas, espárragos, remolacha, palmitos, endibias, champiñones y un largo
etcétera, que incluye no sólo vegetales, sino pescados, mariscos, y diferentes
tipos de carnes.
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