Los postres son el complemento natural de una comida, tanto si se trata
de una ocasión especial, como del día a día. Aunque se suele identificar la
palabra postre con engorde, no tiene que ser así necesariamente. Hay gran
variedad de recetas con un aporte calórico limitado y que, sin embargo,
contribuyen a que la comida sea completa, porque contienen vitaminas, hidratos de
carbono o fibra.
Existe una cierta aversión, en la actualidad, a la utilización excesiva de azúcar en la dieta. Esto puede evitarse, sustituyéndola en muchos casos por miel, fructosa o edulcorantes artificiales. De todas maneras, la utilización del azúcar en forma moderada, no debe considerarse perjudicial, sino aconsejable para el aporte energético que necesitamos, salvo en el caso de alguna enfermedad, como la diabetes.
Además del azúcar,
que es uno de los ingredientes más utilizados en los postres, cabe destacar
otros, como los huevos, la fruta, la mantequilla, el requesón, la gelatina, almíbares y jarabes... Todos
ellos tienen unas características especiales que conviene conocer a la hora de
cocinar, para obtener unos platos con el sabor y el color deseados.
Los huevos, por
ejemplo, deberán ser lo más frescos posible, para que sea más fácil la perfecta
separación de las yemas y las claras. Esto es fundamental a la hora de realizar
diferentes preparados, como batir las claras a punto de nieve. También es
importante que los huevos no estén recién sacados del frigorífico, y
que tengan una temperatura más aproximada a la del ambiente, salvo en el caso
del merengue.
La fruta es un elemento primordial en la
preparación de muchísimos postres, y hay que escogerla en el grado adecuado de
madurez. Deberán tener un aspecto bonito, sin golpes ni magulladuras, y así no
habrá riesgos de que algún trozo de fruta eche a perder el buen sabor del
plato.
La mantequilla puede sustituirse por margarina vegetal,
aunque si se trata de un producto dietético, con bajo contenido en grasa, puede
ocurrir que sea necesario aumentar la cantidad que se indica en la receta.
Para las recetas de
postres en las que es necesaria la gelatina, puede utilizarse
indistintamente cola de pescado o preparados comerciales, tanto en polvo como
en láminas, que proporcionan buenos resultados. Los preparados comerciales,
pueden encontrarse sin sabor o de diferentes gustos, para dar más facilidad en
las preparaciones.
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